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Cataratas en perros: ojos nublados, cuándo ir al veterinario y qué implica la cirugía

Por Cal Hewitt · Publicado el , actualizado el

Salud

Poodle toy blanco mayor con los ojos nublados y lechosos, sentado en un cojín de lino del sofá con luz suave de la ventana

Un ojo nublado puede ser una catarata, pero en un perro mayor una neblina azulada también puede ser esclerosis nuclear, un cambio normal de la edad. El Manual Veterinario Merck describe la catarata como una opacidad del cristalino que puede reducir la visión y llegar a causar ceguera, y solo un examen veterinario distingue una cosa de la otra. Si el ojo está rojo, le duele, su perro lo entrecierra, o la vista o el aspecto del ojo cambian de repente, llévelo al veterinario hoy mismo. La cirugía, casi siempre una facoemulsificación con lente artificial, puede devolver una visión útil a los perros que son buenos candidatos. Según el American College of Veterinary Ophthalmologists (ACVO), ninguna gota disuelve las cataratas.

Lo más importante

Toque una tarjeta para destacarla.

  • Una neblina azulada en un perro mayor puede ser esclerosis nuclear, que por lo general deja ver; una catarata es una opacidad que puede quitar la vista.
  • Ojo rojo, dolor, ojo entrecerrado, pérdida de visión repentina o un cambio brusco en el ojo: veterinario el mismo día.
  • En un grupo de 200 perros diabéticos, la mitad tenía cataratas a los 170 días del diagnóstico de diabetes.
  • La cirugía requiere pruebas previas, varias semanas de gotas y controles, y conlleva riesgos como glaucoma.
  • El ACVO dice que ningún tratamiento médico probado revierte, frena ni previene una catarata.
  • Si no opera, su perro necesita controles de la presión del ojo y un hogar ordenado y seguro.

Si el ojo de su perro se ve lechoso o azuloso, abajo va en orden lo que conviene saber. Yo no soy veterinario, así que cada dato médico lleva el nombre de su fuente.

¿Es una catarata o el envejecimiento normal del ojo?

Muchos perros mayores desarrollan un brillo azul o grisáceo en el centro del ojo. La Universidad de Cornell lo describe como una neblina azulada que se ve en lo profundo, detrás de la pupila. Se llama esclerosis nuclear (o esclerosis lenticular), y según Merck es el endurecimiento y aumento de densidad normal de la parte central del cristalino con los años. Por lo general deja ver; a lo sumo el perro pierde algo de detalle fino.

La catarata es otra cosa. Merck la define como una opacidad del cristalino o de su cápsula que dispersa la luz y le quita transparencia. Ahí la visión sí puede ir bajando hasta perderse.

A simple vista las dos se parecen mucho, sobre todo en la foto de un celular, y el veterinario necesita dilatar la pupila y usar instrumentos para distinguirlas. Mi consejo: si nota un ojo nublado nuevo, pida cita con su veterinario en los próximos días, aunque su perro parezca estar bien. Si quiere un repaso de lo que es normal en un perro sano, tenemos una lista de señales de un perro sano, y para los demás cambios de la edad, nuestra guía de cuidado de perros mayores.

Qué le hace una catarata a la vista de su perro, etapa por etapa

Una catarata tapa la luz que debería llegar al fondo del ojo. Cuánto ve su perro depende de cuánto cristalino está afectado. El ACVO las clasifica de menor a mayor:

  • Incipiente: una opacidad pequeña en una parte limitada del cristalino.
  • Inmadura: la opacidad es más extensa, pero todavía puede quedar algo de visión útil.
  • Madura: el cristalino está casi o del todo opaco y la pérdida de visión es importante.
  • Hipermadura: una catarata avanzada en la que el cristalino se degenera y puede soltar material, inflamar el ojo o encogerse.

El mismo ACVO explica que una catarata puede avanzar en días, semanas, meses o años, y que es difícil prever a qué ritmo lo hará en un perro concreto. Así que un diagnóstico de catarata todavía no quiere decir que su perro esté ciego, pero sí que conviene vigilarla.

En casa, la vista que baja se nota en choques con muebles, dudas en las escaleras o torpeza en lugares nuevos. Cornell y el ACVO insisten en evaluar pronto, porque las cataratas maduras o hipermaduras pueden tener más complicaciones.

Cocker spaniel negro mayor caminando despacio junto a la pared del pasillo hacia un plato de agua sobre un piso tipo madera

Las señales que piden veterinario hoy mismo

Una catarata que avanza despacio no suele ser una emergencia. Lo que sí es urgente es un ojo que duele o que cambia de golpe. Según Cornell y Merck, busque atención veterinaria el mismo día si ve:

  • Un ojo rojo o que parece doler.
  • Que su perro entrecierra el ojo o se lo frota mucho.
  • Pérdida de visión repentina.
  • Un cambio brusco en el aspecto del ojo.
  • Pupilas de distinto tamaño o hinchazón evidente.
  • Mucho malestar.

Estas señales pueden aparecer con problemas como la uveítis inducida por el cristalino (la catarata suelta proteínas que inflaman el ojo), el glaucoma (presión alta dentro del ojo, que amenaza la vista y duele), la luxación del cristalino, una lesión de la córnea o un desprendimiento de retina. Nadie puede decir cuál es por una descripción, y por eso conviene no esperar a mañana. Si su veterinario habitual no tiene hueco hoy, pregúntele adónde ir o busque una clínica en nuestro directorio de veterinarios.

Qué causa las cataratas y qué tan rápido aparecen con la diabetes

El ACVO dice que la mayoría de las cataratas en perros tienen una base hereditaria, aunque muchas veces no se identifica una causa concreta. Merck añade la diabetes, la desnutrición, la radiación, la inflamación y los golpes en el ojo. También influyen la edad, algunas enfermedades de nacimiento y ciertas enfermedades de la retina.

La diabetes merece un párrafo aparte, porque ahí las cataratas pueden formarse muy rápido. En el estudio de Foster y colaboradores (2001), que siguió de forma retrospectiva a 200 perros diabéticos, el 50 % ya tenía cataratas a los 170 días del diagnóstico, el 75 % a los 370 días y el 80 % a los 470 días. Merck habla de más del 85 % de los perros diabéticos, y Cornell, de alrededor del 75 % al 80 % durante el primer año. Las cifras cambian según el grupo de perros, el diseño y el seguimiento, pero apuntan a lo mismo: en un perro con diabetes, un ojo que se nubla merece revisión pronto. Para la diabetes en sí, lea nuestra guía de diabetes en perros.

Perro mestizo dorado de mediana edad acostado en un tapete de la cocina junto a un plato medido de croquetas y un plato lleno de agua

Qué pasa en la consulta con el oftalmólogo veterinario

Su veterinario general puede hacer la primera revisión y, si sospecha una catarata, derivarlo a un oftalmólogo veterinario. Según Cornell y el ACVO, la evaluación completa suele incluir:

  • Examen con lámpara de hendidura (biomicroscopía) y la pupila dilatada, para ver el cristalino de cerca.
  • Medición de la presión del ojo (tonometría), que ayuda a detectar el glaucoma.
  • Examen del fondo del ojo para revisar la retina cuando se puede ver.
  • Ecografía ocular, que muestra la retina aunque la catarata no deje verla y descarta un desprendimiento.
  • Electrorretinograma (ERG), que mide si la retina todavía funciona.

Las dos últimas pesan mucho si se plantea la cirugía, porque quitar una catarata sirve de poco si la retina ya no funciona. Le sugiero llevar tres preguntas escritas: ¿es una catarata o esclerosis nuclear?, ¿la retina parece funcionar?, ¿la presión del ojo es normal?

La cirugía de cataratas: quién es candidato, cuánto funciona y qué exige después

La técnica habitual se llama facoemulsificación. Según Cornell, usa ultrasonido para romper y retirar el material opaco del cristalino por una incisión pequeña, y cuando se puede, se coloca una lente intraocular artificial. El ACVO la señala como el único tratamiento conocido que puede devolver una visión funcional.

No todos los perros son candidatos. Influyen la salud del ojo y la general, el estado de la retina, el temperamento del perro y su capacidad para cumplir los cuidados posteriores. Antes de operar suelen pedirse la ecografía, el ERG, la medición de la presión y una evaluación para la anestesia.

Las fuentes dan cifras de resultados distintas porque miden cosas distintas:

  • Cornell reporta éxito de hasta el 80 % al 90 % en candidatos ideales.
  • Merck resume un éxito del 90 % al 95 % en los primeros uno o dos años; es un resumen general de un manual, sin ser un estudio concreto.
  • Sigle y Nasisse (2006) siguieron a 172 perros (290 ojos). El desprendimiento de retina apareció en alrededor del 1 % al 2 %. El glaucoma se mantuvo por debajo del 10 % hasta pasado el primer año, y el fracaso de la cirugía por debajo del 10 % hasta pasados tres años, aunque el riesgo creció con el tiempo. Las cataratas hipermaduras y algunas razas tuvieron más riesgo.
  • Gelatt y colaboradores compararon 44 perros (77 ojos) y encontraron mejores resultados con cirugía que con tratamiento médico o sin tratamiento; el estudio fue retrospectivo y puede tener sesgo en qué perros se operaron.
  • Un estudio de 520 ojos encontró rotura de la cápsula del cristalino en el 27,8 % de los ojos incluidos, asociada en algunos casos con pérdida de visión más adelante.

La recuperación pide trabajo. Cornell menciona una hospitalización de tres a cuatro días. En casa vienen varias gotas y medicamentos por boca, un collar isabelino rígido, actividad limitada, revisiones frecuentes al principio y controles de por vida. Pregunte cuántas gotas al día serán y durante cuánto tiempo, y piense si su rutina lo permite.

Schnauzer miniatura descansando en una cama para perro en una recámara tranquila, con un cono suave de tela para recuperación y un plato de agua cerca

Cuánto puede costar la cirugía de cataratas

No tengo una lista de precios pública de un especialista en Estados Unidos que sirva de referencia nacional. La cifra fechada más clara que tengo es del Royal Veterinary College, en el Reino Unido: de 4.600 a 5.200 libras esterlinas por un ojo y de 5.600 a 6.300 por los dos, con consulta, ecografía, ERG, cirugía, hospitalización y medicamentos del hospital incluidos. Es un precio británico y le sirve solo para hacerse una idea del tipo de gasto.

Lo más útil es pedir un presupuesto detallado que separe la consulta, la ecografía, el ERG, los análisis, la anestesia, la cirugía, la lente, la hospitalización, los medicamentos, las revisiones y el tratamiento de posibles complicaciones. El precio de la consulta con el especialista cambia según la región y según si las pruebas van incluidas. Si tiene seguro o piensa contratarlo, revise las condiciones y las reglas sobre enfermedades preexistentes; en nuestra guía de seguro para perros explico cómo leerlas.

Si no opera: medicamentos, controles y un hogar seguro

No operar es una opción real. Primero, qué esperar de las gotas: el ACVO lo dice sin rodeos: no existe un tratamiento médico probado que revierta o frene una catarata, ni que evite que se forme. Si ve gotas que prometen disolverlas, esa promesa no tiene respaldo del ACVO.

Las gotas sí pueden tener otro papel. Según Merck, el tratamiento antiinflamatorio tópico a largo plazo y los controles pueden ser importantes cuando no se opera, porque la catarata puede causar uveítis, glaucoma o que el ojo se atrofie (ptisis bulbi). Los tipos de medicamento que se usan incluyen corticoides tópicos y antiinflamatorios no esteroideos tópicos. Cuál usar, cuánto y cada cuánto lo decide su veterinario; yo no le voy a dar dosis. Cornell recomienda revisar la presión del ojo con el veterinario, y una fuente habla de controles cada cuatro a seis meses.

En casa, Cornell señala que los perros suelen adaptarse bien a la ceguera en un entorno protegido. Lo que ayuda:

  • Mantener los muebles y los caminos siempre en el mismo sitio.
  • Bloquear escaleras, piscinas y otros peligros.
  • Hablarle antes de tocarlo y usar señales de voz.
  • Supervisarlo en lugares que no conoce.
  • Evitar cambios bruscos en la casa y en la rutina.

Son medidas de seguridad para el día a día y acompañan lo que indique su veterinario.

Labrador mestizo de hocico canoso acostado en un tapete en una sala ordenada, con una reja para bebé al pie de la escalera

Razas con riesgo hereditario y el examen de ojos de la OFA

Las fuentes asocian las cataratas hereditarias con varias razas, entre ellas el schnauzer miniatura, el boston terrier, el cocker spaniel, el caniche y sus cruces, el shih tzu, el husky siberiano y el yorkshire terrier. La lista no está completa, y pertenecer a una de estas razas no significa que su perro tenga cataratas.

Si cría o piensa comprar un cachorro, existe un examen específico. Según la OFA y el ACVO, el examen del registro CAER lo hace un oftalmólogo veterinario certificado por el ACVO con lámpara de hendidura y oftalmoscopia indirecta. Es un examen de detección pensado para decidir sobre la cría, más corto que una revisión completa del ojo. La certificación vale 12 meses, y la OFA recomienda repetirlo cada año porque una enfermedad hereditaria puede aparecer más tarde. Un examen normal refleja lo que se ve ese día y deja abierta la posibilidad de que el perro sea portador. La OFA en general desaconseja criar con un perro que tenga opacidad parcial o total del cristalino, salvo excepciones concretas.

Preguntas frecuentes sobre las cataratas en perros

¿Cuánto tiempo puede vivir mi perro con cataratas?

Las fuentes que cito describen efectos sobre la vista y sobre la salud del ojo, y ninguna da una cifra de esperanza de vida. Cornell señala que los perros suelen adaptarse bien a la ceguera en un hogar protegido. Lo que más pesa es vigilar complicaciones como la uveítis o el glaucoma con controles de la presión del ojo.

¿Vale la pena operar de cataratas a un perro?

Depende de su perro y de usted. Cornell reporta éxito del 80 % al 90 % en candidatos ideales, pero el estudio de Sigle y Nasisse muestra que el glaucoma y el fracaso de la cirugía aumentan con los años. Si la ecografía y el ERG muestran una retina sana y usted puede con semanas de gotas y revisiones, vale la pena hablarlo a fondo con el oftalmólogo.

¿Se puede hacer algo por un perro con cataratas sin cirugía?

Sí. Su veterinario puede indicar antiinflamatorios tópicos para controlar la inflamación, revisar la presión del ojo cada cierto tiempo y ayudarle a preparar la casa. Lo que ningún tratamiento médico logra, según el ACVO, es revertir o frenar la catarata.

¿Cuánto cuesta la cirugía de cataratas en un perro?

Varía mucho según la región y lo que incluya el presupuesto. Como referencia fechada y británica, el Royal Veterinary College da de 4.600 a 5.200 libras por un ojo. Pida que el presupuesto incluya las revisiones y las posibles complicaciones.

El siguiente paso

Si el ojo está rojo, le duele, su perro lo entrecierra o ha perdido la vista de repente, llame hoy a su veterinario. Si es una nube que apareció poco a poco y su perro está tranquilo, pida cita en los próximos días y lleve anotado desde cuándo la notó y si ha chocado con algo. Si todavía no tiene veterinario, busque uno en nuestro directorio de veterinarios. Con un diagnóstico claro sabrá si es la edad o una catarata, y qué opciones tiene.

Fuentes

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