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Enfermedad de Cushing en perros: síntomas, pruebas, tratamiento y cuándo llamar al veterinario

Por Cal Hewitt · Publicado el

Salud

Yorkshire terrier mayor con la panza redondeada, sentado junto a un plato lleno de agua en el piso de la cocina

La enfermedad de Cushing, o hiperadrenocorticismo canino, significa que el cuerpo del perro está expuesto a demasiado cortisol. Suele notarse porque el perro bebe mucha agua y orina mucho, tiene más hambre, jadea, se le cuelga el abdomen, pierde músculo y pelo, y su piel se vuelve delgada. Si su perro ya recibe tratamiento para el Cushing y deja de comer, vomita, tiene diarrea, se ve muy débil o se desploma, llame al veterinario ahora mismo, porque puede tratarse de una insuficiencia suprarrenal grave, según la FDA y el Manual Veterinario Merck.

Las señales solas no confirman el Cushing. El veterinario une la historia del perro y el examen con análisis de sangre, de orina y una prueba hormonal, como la de supresión con dexametasona a dosis baja o la de estimulación con ACTH.

Lo más importante

Toque una tarjeta para destacarla.

  • El Cushing es un exceso de cortisol; puede venir de un tumor en la hipófisis, de un tumor en una glándula suprarrenal o de tomar corticoides por mucho tiempo.
  • Beber y orinar mucho, más hambre, jadeo y abdomen colgante son señales frecuentes, pero otras enfermedades se ven igual.
  • Ningún análisis es perfecto, así que el diagnóstico puede requerir varias pruebas y más de una visita.
  • El tratamiento se decide con el veterinario y necesita controles frecuentes, sobre todo los primeros meses.
  • Vómito, diarrea, falta de apetito, debilidad marcada o colapso durante el tratamiento son motivo para llamar de inmediato.
  • Ningún suplemento ha demostrado reemplazar el diagnóstico ni el tratamiento veterinario.

¿Cita de rutina, atención el mismo día o urgencias? Lo que decide

La respuesta depende sobre todo de si el perro ya toma medicamento para el Cushing y de cómo se ve hoy. Así lo ordenaría yo, con base en lo que describen la FDA y la etiqueta de Vetoryl en DailyMed.

Ahora, a urgencias o al teléfono del veterinario: un perro en tratamiento que no come, vomita, tiene diarrea (sobre todo con sangre), tiembla, está muy débil, parece deshidratado o se desploma. Si no localiza a su veterinario, vaya a un hospital de urgencias.

Pronto, en los próximos días: un perro que bebe y orina mucho más, tiene un hambre fuera de lo normal, jadea en reposo o cambia de piel y pelo, pero come, está alerta y se mueve con normalidad.

Seguimiento de rutina: un perro ya diagnosticado y estable, con los controles que fijó su veterinario.

Si su perro toma corticoides desde hace tiempo, no los suspenda por su cuenta. Según Cornell, cortarlos de golpe puede provocar una insuficiencia suprarrenal peligrosa.

Qué es la enfermedad de Cushing y cuáles son sus tres tipos

Las glándulas suprarrenales, junto a los riñones, producen cortisol. En el Cushing hay demasiado cortisol durante mucho tiempo, y eso afecta el metabolismo, los músculos, la piel, las defensas y la vejiga. "Enfermedad de Cushing" suele nombrar la forma que nace en la hipófisis, y "síndrome de Cushing" el exceso de cortisol por cualquier causa. Hay tres tipos:

  • Dependiente de la hipófisis (pituitaria). Un tumor en la hipófisis, una glándula pequeña en la base del cerebro, produce demasiada ACTH, y esa hormona empuja a las suprarrenales a fabricar cortisol de más. El Manual Veterinario Merck en español indica que representa alrededor del 80 al 85 % de los casos reportados.
  • Dependiente de las glándulas suprarrenales. Un tumor en una suprarrenal produce cortisol por su cuenta. Puede ser benigno o maligno. Según la misma fuente, es cerca del 10 al 15 % de los casos.
  • Cushing por esteroides (iatrogénico). Aparece cuando el perro recibe corticoides en exceso o por un periodo largo. Se maneja con el veterinario que los recetó, reduciéndolos poco a poco bajo supervisión.

Estos porcentajes describen grupos grandes de perros, no el caso de su perro en particular.

¿Qué perros lo tienen con más frecuencia? Sobre todo los de mediana edad y los mayores. Cornell menciona una tendencia a la forma hipofisaria en razas pequeñas como el bichón frisé, el border terrier, el jack russell terrier, el lhasa apso, el schnauzer miniatura, el staffordshire terrier, el yorkshire terrier, el caniche miniatura y el dachshund, y una asociación de la forma suprarrenal con razas más grandes, como el american staffordshire terrier y el pastor alemán. Son tendencias, no reglas para diagnosticar.

Dachshund mayor descansando en una cama para perro de cuadros en un rincón tranquilo de la sala, con luz suave de la tarde por la ventana

Las señales que justifican llamar al veterinario, y qué más puede parecerse al Cushing

Muchas señales del Cushing se confunden con la vejez: un perro mayor que duerme más, jadea o tiene el pelo ralo parece normal. Por eso conviene mirar el conjunto. Merck y Cornell describen estas señales:

  • Bebe mucha agua y orina mucho, a veces con accidentes dentro de la casa o salidas de noche.
  • Tiene mucha más hambre que antes.
  • Jadea con frecuencia y tolera peor el calor.
  • Está decaído y con menos energía.
  • El abdomen se ve colgante o abultado.
  • Pierde músculo o se ve débil.
  • La piel se vuelve delgada, el pelo se cae o no vuelve a crecer.
  • Tiene infecciones de piel o de orina que regresan.
  • A veces aparecen presión alta o diabetes.

Cornell señala que el aumento de sed y orina aparece en aproximadamente el 80 al 90 % de los casos, aunque esa cifra no sirve como umbral para diagnosticar.

Otras enfermedades dan un cuadro parecido: diabetes, enfermedad renal, infección urinaria, enfermedad del hígado, otros problemas hormonales o de piel, y efectos de medicamentos. El jadeo también puede venir del corazón, las vías respiratorias, el dolor, el calor o la ansiedad. Y si su perro orina en la casa, no lo trate como un problema de entrenamiento hasta que el veterinario descarte una causa médica.

Antes de la cita, yo anotaría esto:

Qué anotar antes de la cita

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  • Cuánta agua bebe y cuántas veces orina, incluidas las salidas de noche.
  • Cambios en el apetito, el jadeo, el sueño y la actividad.
  • Fotos o notas de los cambios en la piel y el pelo.
  • Todos los medicamentos con corticoides que toma o tomó hace poco, incluidas cremas y gotas.
  • Qué prueba hormonal le proponen, por qué, y cómo sabrán qué tipo de Cushing es.
  • Qué síntomas debe tratar como emergencia.

Cómo se diagnostica y por qué las pruebas pueden tomar más de una visita

El diagnóstico se arma por partes. Según el consenso del ACVIM, la sospecha nace de la historia y el examen, y las pruebas hormonales se hacen cuando las señales la justifican. Ninguna prueba, sola o combinada, es perfecta.

Se empieza por la historia (incluidos los medicamentos), el examen físico y análisis de rutina: hemograma, química sanguínea, análisis de orina, urocultivo si se sospecha infección y, a menudo, la presión arterial. Estos resultados apoyan la sospecha y muestran otras enfermedades, pero no confirman el Cushing. Una fosfatasa alcalina alta, por ejemplo, aumenta la sospecha sin probar nada.

Después vienen las pruebas hormonales, que Merck describe así:

  • Prueba de supresión con dexametasona a dosis baja. Merck la considera la prueba de detección preferida en muchos perros. Otras enfermedades pueden dar falsos positivos.
  • Prueba de estimulación con ACTH. Mide cómo responde el cortisol a la ACTH. Es útil cuando otra enfermedad hace menos adecuada la prueba anterior y es la prueba de elección para el Cushing por esteroides. Cornell también la usa para vigilar el tratamiento.
  • Relación cortisol/creatinina en orina. Es sensible pero poco específica. Merck recomienda recoger la orina en casa y confirmar un resultado alto con otra prueba.
  • Otras pruebas, como la supresión con dexametasona a dosis alta o la medición de ACTH en sangre, que ayudan a distinguir entre el origen hipofisario y el suprarrenal.
  • Ecografía abdominal. Muestra el tamaño y la forma de las suprarrenales, posibles tumores y el estado de otros órganos. Ayuda a saber la causa, pero no establece el diagnóstico hormonal por sí sola. En casos seleccionados se valoran estudios de imagen del cerebro o del tórax.

Puede tomar más de una visita porque el primer resultado a veces no es concluyente, otra enfermedad puede alterar los números y, una vez confirmado, falta saber el tipo. Merck indica que un perro con resultados dudosos, o con análisis alterados sin señales compatibles, puede repetir las pruebas en tres a seis meses en lugar de tratarse sin un diagnóstico claro.

Poodle miniatura mayor sentado en un tapete cerca de la puerta de un consultorio veterinario con una mesa de exploración vacía y una báscula de piso

En qué consiste el tratamiento: medicamentos, cirugía, radiación, retiro de esteroides y el lugar de los suplementos

El plan depende de la causa, de cuánto afecta al perro, de otras enfermedades, del tipo de tumor, del acceso a centros de referencia y del presupuesto. Describo las categorías sin dosis, porque la dosis y el plan los decide su veterinario.

  • Trilostano (Vetoryl). Inhibe una enzima de las suprarrenales y reduce la producción de cortisol. La FDA indica que es el único medicamento aprobado para el Cushing de origen hipofisario y suprarrenal en perros. Que esté aprobado no quiere decir que no tenga riesgos: necesita controles y puede causar efectos adversos graves.
  • Mitotano (Lysodren). Destruye tejido suprarrenal que produce cortisol y se ha usado fuera de indicación. La FDA y Cornell advierten que exige un control cuidadoso y puede tener efectos adversos serios.
  • Selegilina (Anipryl). Está aprobada solo para ciertos casos de origen hipofisario. Cornell describe su eficacia como dudosa y dice que ya no la recomienda.
  • Cirugía de la suprarrenal (adrenalectomía). Es el tratamiento preferido para tumores suprarrenales que se pueden operar. Es una cirugía complicada con riesgos serios.
  • Cirugía de la hipófisis o radiación. Existen en algunos centros de referencia, sobre todo para tumores hipofisarios grandes.
  • Cushing por esteroides. Se trata reduciendo los corticoides poco a poco, siempre con el veterinario que los recetó.

Sobre los remedios "naturales" y de venta libre que circulan en videos: no use un suplemento como sustituto del diagnóstico, los controles o el tratamiento. Si quiere probar uno, llévelo primero a su veterinario, porque algunos productos pueden interferir con la enfermedad o con el medicamento.

Señales durante el tratamiento que exigen llamar al veterinario ya

La FDA explica que al principio suelen hacerse análisis y revisiones frecuentes, y luego cada pocos meses según la respuesta del perro. Los controles pueden incluir examen, peso, análisis de sangre y orina, electrolitos, presión y nuevas pruebas suprarrenales. En casa, llame de inmediato si nota:

  • Poco o nada de apetito.
  • Vómito o diarrea, sobre todo si hay sangre.
  • Decaimiento, debilidad marcada o temblores.
  • Señales de deshidratación.
  • Colapso o un cambio fuerte de comportamiento.

Según la etiqueta de Vetoryl y el Manual Merck para dueños de perros, estas señales pueden indicar que la función suprarrenal bajó demasiado (hipoadrenocorticismo) o que hay otra enfermedad seria. La crisis addisoniana puede incluir debilidad, vómito, diarrea, deshidratación, alteraciones de electrolitos y colapso, y es una emergencia. El Addison es lo contrario del Cushing: muy poca hormona suprarrenal en lugar de demasiada, y puede aparecer como complicación del tratamiento.

Yo llevaría un registro sencillo de apetito, vómito, diarrea y energía. En un perro con medicamento para el Cushing, ante vómito o diarrea, la llamada al veterinario va primero.

Boston terrier mayor acostado en silencio sobre un piso fresco de baldosas cerca de un plato con croquetas sin terminar

Cuánto pueden costar las pruebas, el medicamento y los controles

Voy a ser directo: no encontramos una lista de precios nacional y confiable en Estados Unidos, así que no le daré una cifra que no pueda respaldar. Los precios cambian según la región, el tamaño del perro, el laboratorio, si la clínica es general o de referencia, las pruebas elegidas y las complicaciones. Lo que funciona es pedir a su clínica un presupuesto por escrito, separado por partes:

  • Consulta inicial y análisis de rutina (hemograma, química, orina y, si hace falta, urocultivo).
  • Prueba hormonal, sea la de ACTH o la de dexametasona a dosis baja.
  • Ecografía abdominal, que suele costar más que los análisis de laboratorio y varía mucho según el lugar y si requiere sedación.
  • Medicamento mensual, que depende del fármaco, la presentación, el tamaño del perro, la farmacia y si se prepara en una farmacia de fórmulas.
  • Controles, que según la FDA son frecuentes al inicio y luego cada pocos meses.
  • Cirugía, radiación u hospitalización, que se cotizan en centros de referencia.

El costo anual no sale de multiplicar un precio mensual estimado, porque controles y complicaciones cambian la cuenta. Si tiene seguro para mascotas, pregunte a su aseguradora cómo trata una condición que ya estaba presente.

Cushing leve o sin tratar: complicaciones, calidad de vida y pronóstico

No todos los perros con Cushing necesitan tratamiento inmediato. Cornell indica que el tratamiento suele indicarse cuando las señales afectan la calidad de vida o cuando hace falta para reducir complicaciones. También cuentan la certeza del diagnóstico, otras enfermedades, el tipo de tumor, los riesgos del medicamento y la posibilidad de hacer controles.

Un Cushing sin control, eso sí, no es solo un tema de apariencia. Merck y Cornell mencionan presión alta, problemas urinarios, diabetes, problemas de piel y mala cicatrización, pérdida de músculo, coágulos (incluido el tromboembolismo pulmonar) y crecimiento del tumor de fondo.

Sobre cuánto tiempo puede vivir un perro, Cornell reporta promedios:

Supervivencia promedio según Cornell

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  • Cushing hipofisario con medicamento: unos 2 a 2,5 años.
  • Cirugía de la hipófisis o radiación: unos 2 a 5 años.
  • Extirpación de un tumor suprarrenal: unos 1,5 a 4 años, con un riesgo de muerte en la cirugía del 10 al 25 %.
  • Cushing suprarrenal tratado con medicamento: cerca de 1 año.

Son promedios de grupos de perros, con mucha variación individual, y no predicen lo que le pasará al suyo.

Beagle mestizo de hocico canoso acostado en un rayo de sol sobre un patio trasero de ladrillo, relajado y cómodo

Preguntas frecuentes sobre el Cushing en perros

Estas son las dudas que más se repiten cuando alguien busca sobre este tema.

¿Vale la pena tratar el Cushing en un perro?

Depende de cuánto afecta su calidad de vida y del riesgo de complicaciones, que es justo lo que Cornell usa como guía para tratar. Un Cushing sin control puede traer presión alta, diabetes, infecciones urinarias y coágulos. Es una decisión que se toma con el veterinario, mirando al perro completo y lo que la familia puede sostener en controles.

¿Debo tratar a mi perro de 14 años por Cushing?

La edad sola no decide. Importan las señales, otras enfermedades como las del riñón o el hígado, los riesgos del medicamento y si el perro puede ir a los controles. Pregúntele a su veterinario qué mejoraría el tratamiento en el día a día de su perro y qué le pediría a cambio.

¿Cómo sé si mi perro tiene Cushing?

Solo con pruebas veterinarias. El veterinario combina la historia y el examen con análisis de sangre y orina y una prueba hormonal, y como ninguna es perfecta, a veces hacen falta dos o una repetición.

¿El Cushing desaparece por completo?

En algunos perros con un tumor suprarrenal que se puede extirpar, la cirugía puede resolverlo. En la mayoría de los casos hipofisarios, el medicamento controla las señales pero no elimina el tumor, por eso el tratamiento suele ser de largo plazo.

El siguiente paso

Si su perro está en tratamiento y hoy vomita, tiene diarrea, está débil, no come o se desplomó, llame a su veterinario o vaya a urgencias ahora. Si ve cambios de sed, orina, hambre, jadeo, abdomen o pelo en un perro que por lo demás está bien, pida una cita esta semana y lleve su lista de observaciones y medicamentos. En nuestro directorio de veterinarios y clínicas de urgencias puede buscar una opción cercana. Y si le dicen que es Cushing, pregunte qué tipo es, qué prueba lo confirmó y cómo serán los controles.

Fuentes

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